Underground


Los trabajadores de la red de Metro, el transporte subterráneo de la Comunidad de Madrid, han alternado días de huelga -paros de dos horas por turno, de 2 a 4, de 7 a 9 y de 18 a 20 horas- cumpliendo unos insuficientes servicios mínimos, con objeto de reclamar una serie de derechos o privilegios que recoger en un nuevo convenio colectivo:
  • Subida salarial lineal de 180 euros por trabajador en cada paga.
  • Incrementar la plantilla con 500 trabajadores
  • Reducción de jornada
  • Mejora en el actual sistema de jubilación parcial
  • Eliminación de los contratos a tiempo parcial
  • Implantación de la Ley de Igualdad y la de conciliación de la vida laboral y personal.
Por el momento no hay nuevos paros convocados aunque los trabajadores están llamados el próximo lunes a asambleas en los turnos de mañana y tarde en las que se podría decidir continuar las movilizaciones en función del resultado de la reunión que mantendrán este viernes con la dirección

CCOO, UGT, Solidaridad Obrera, Sindicato de Conductores de Metro y Sindicato Libre de Metro Suburbano son las agrupaciones de trabajadores que apoyan esta burda extorsión en un contexto económico tan grave como el actual. Las reclamaciones de los trabajadores se hacen a través de la vías que mayor impacto y repercusión tienen en la sociedad, generando tensiones entre los usuarios y la entidad con objeto de forzar una claudicación de la entidad de transporte. Es más, es probable que los paros continúen.

Algunos que atiendan sobrecogidos a mi valoración de la cuestión no tardaran en recordarme el fundamental derecho del trabajador a la huelga, que yo igualmente defiendo y apoyo. Pero antes de lanzar sobre mí los mayores vituperios, sólo quizo hacer un par de apuntes:
  • Las reclamaciones supondrían un incremento del 34% del presupuesto anual.
  • El salario medio es de 33.000 euros brutos anuales.
  • Las medidas suponen un aumento de 2.700 euros anuales por trabajador.
Puede que algunos hayan torcido el morro al conocer estos detalles. Otras seguirán convencidos no obstante. En cualquier caso, yo me manifiesto a favor de la contra huelga. Nada de insultos, violencia o cualquier tipo de agresión contra los huelguistas. Yo promuevo la resistencia pasiva. Y nunca mejor dicho. Pagar con la misma moneda. A las cajeras de los supermercados, empleados de banca, funcionarios... cerrar ventanilla cuando se asomen. A los mecánicos, electricistas, fontaneros... aplazar los servicios unos tres meses. A los médicos privados que anulen sus citas. A los encargados de limpieza que no recojan su basura. A los empleados del tinte que extravíen su ropa. Que paladeen los rigores del tiempo robado. Que aprecien el castigo del presente secuestrado. Que sientan, tan sólo eso.

 

0 Comments:

Post a Comment