Breve encuentro



Desde pequeñito he sido un adicto a la tele. Todas las semanas me aprendía de memoria la programación y la recitaba con mayor soltura que el abecedario. La verdad es que de mayor sigo con esa terrible dependencia pero sólo como instrumento dado que no sigo ningún programa con asiduidad y tiro de otros medios para ver series (online) y películas (DVD). Esta realidad era así hasta que hace ya un mes, comenzó un programa que me ha enganchado y que he disfrutado tanto por su temática como por su contenido. No es perfecto pero me entretiene y me divierte. O al menos así era hasta que la Sexta, que es la cadena que emite el programa del que hablo, Periodistas F.C. ha decidido suspenderlo. Es cierto que tenía defectos, como demasiados gritos, o su duración y quizás no debería ser diario, pero es una pena que no haya tenido la acogida que considero que se merece. Apenas un mes de duración, sólo una oportunida -cambio de horario de tres a cinco y media- y mientras habrá que soportar peores programas en mi opinón, pero supuestamente con más seguidores.

Bueno, al menos, han durado más que Luján Argüelles, dos telediarios la pobre rubia.
LITERAL.

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La vida secreta de las palabras

Hoy quiero darle voz a una columna de Diego Galán, el antiguo director del Festival de Cine de San Sebastián, publicada el 29 de enero del presente. Una opinión que suscribo por completo, de manera efusiva.

Yo, Tarzán

Cuentan que el cineasta cubano Santiago Álvarez, de paso por Madrid allá por los años setenta, entró una buena mañana a un cine para hacer tiempo. Daban una de Tarzán, lo que le debió de parecer algo inocuo y relajante. Pero cuando oyó en castellano aquello de "Tarzán, en qué lugar tan encantador vives", le dio un ataque de risa de tal magnitud que hubo que interrumpir la proyección y llamar a un servicio médico de urgencia.

Parece que en la clínica don Santiago se relajó bastante, pero que cada vez que recordaba cómo hablaba Johnnie Weismuller con acento vallisoletano le volvían los ataques. Hubo que explicarle que se trataba de una normativa de Franco con su peregrina idea de que en España sólo podía oírse la lengua del imperio, algo que no ocurría en ningún país hispanoamericano, y que con este fin había obligado a que todas las películas extranjeras estuviesen dobladas, por decreto. Cuando se dictó tal orden, en 1941, apareció en la prensa lo siguiente: "Entre los objetivos concretos de la gran misión hispánica reservados al cine, ninguno más trascendental, ninguno de necesidad más inmediata y apremiante que el de conservar la pureza del idioma castellano en todos los ámbitos del imperio hispano". Por si no había quedado claro. Las consecuencias, ya conocidas, además de permitir a la censura cambiar los diálogos a su antojo, fueron que nunca conociéramos las voces originales de los actores, además de que jamás aprendiéramos bien otra lengua, ni siquiera a leer correctamente. El cine, para aquel régimen, sólo era un medio de propaganda. Que fuera lo que se llamaba el séptimo arte se la traía al pairo. Generaciones de españoles fueron jodidas desde entonces por el doblaje, técnica que algunos aún defienden como nuevo arte. Efectivamente surgieron buenos artistas para una tarea que no debía haber existido, y con la que los censores aprendieron a hacer encajes de bolillos. Tarde parece ya para dar marcha atrás, dado el arraigo entre la población. Y ahora en Cataluña se quiere ampliar este "artificio maligno", según definió Borges al doblaje, para que Tarzán, o a quien corresponda hoy en día, hable también en catalán.

¿Por qué no se intenta devolver al cine su condición original, clausurando de una vez por todas aquella tropelía franquista? Se le desmontan a Franco estatuas ecuestres, pero se mantiene su larga sombra en las oscuras salas del cine.

Creo sinceramente que muchas de las opiniones que escuchamos habitualmente sobre las películas no tienen un fundamento sólido partiendo del simple hecho de que no se han visionado en su formato original. Dejando a un lado la televancia de absorber de manera indirecta otro idioma, la voz, su entonación, graduación, color, intensidad, personalidad de la misma, es gran parte del trabajo de un actor, algo que en este país lamentablemente no se valora. Hace unos días leía en un foro un comentario de un usuario sobre la película Ágora en VO, que afirmaba que si la pelicula era española, que sentido tenía indicar el idioma inglés como version original?, rematado con un "para flipar vamos". ¿Un efecto más del desconocimiento? ¿O simplemente afirma que todas la producciones españolas deberían visionarse en castellano? Peor que la pobreza cultural, es no darse cuenta de sufrirla y tratar de ponerle remedio.

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Serendipity



Titular + Publicidad = ¿Casualidad?

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Una mente maravillosa



Un libro es de tus favoritos si se lo recomiendas a todo aquel que no lo haya leído, prácticamente amenazándole con retirarle la palabra si no subsana ese mayúsculo error. Eso sucede con
El guardián entre el centeno. Hoy es un día triste. Su autor, Jerome David Salinger ha fallecido. No hay suficientes honores para el artesano de esa guía de superviviencia y entendimiento de la adolescencia que supone su obra magna. En mi caso, el único tributo que puedo ofrecer es elevar en tres más el número de libros de mi apuesta: Franny y Zooey, Nueve cuentos y Levantad, carpinteros, la viga del tejado y Seymour: Una introducción.

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Ágora

Los bibliotecarios son una especie aparte. En realidad no son más que una parte más de la gran familia de los funcionarios, me refiero a aquellas que engloba a todo ser humano, retribuido de por vida (al menos, laboral) por el Estado, y que en nuestro inconsciente tiene la forma de un ser haragán, histéricamente pragmático, cuadriculado y la mayor tiempo ausente. Funcionarios diligentes, haberlos haylos, y yo os lo puedo asegurar, pero no están a la vista. Está claro que al Estado le hace falta un relaciones públicas.

Ciñéndome a lo que quiero contar, esos seres, habitualmente de gesto alelado, incapaces de imbuirse de la literatura que les rodea, desconocedores de la materia de la que en principio deberían ser duchos, torpes en el manejo de sus herramientas habituales, de escasa pro actividad e iniciativa, y en un estado perenne de cansancio, son prácticamente un miembro más de mi familia. Desde pequeño he tenido ficha en las bibliotecas más cercanas a mi lugar de residencia, y a esta edad pueden ascender ya a siete las bibliotecas en las que me ha dispensado carnet. Mi experiencia espero que sirva como aval a mis palabras.

Quiero contar tres historias que me han ocurrido y curiosamente las tres en la misma biblioteca, la Central de Madrid, que ilustren la realidad y el día a día en estos lugares, y en concreto en éste, donde tras el mostrador suele haber unas siete personas y sólo tres atendiendo. De un amplio catálogo, encontrar un DVD es panacea. El estallido del caos sucedió en sus estanterías.

Primera historia: tras haber leído el comic de Blacksad, lo devolví o al menos, eso creía yo. Una semana más tarde, al ir a coger otros tres ejemplares, uno de los bibliotecarios me indicó que sólo podía coger dos, dado que ya disponía de uno en préstamo. Sorprendido de no haberlo devuelto dado que así lo recordaba, me conformé con los dos ejemplares. Dos días de rastreo infructuoso y otro en el curro, únicos dos sitios donde podría haberlo dejado, comencé a dudar de mí mismo y a pensar que quizás había extraviado o me habían sustraído el dichoso comic. Resignado a comprarlo para retornar un ejemplar a la biblioteca, antes de preguntar qué tipo de penalización existía por la pérdida, se me ocurrió consultar la estantería en la que debería estar situado el comic en caso de haberlo devuelto, para comprobar, que allí se encontraba el ejemplar. Enrabietado me dirigí al bibliotecario en ese momento diciéndole que había encontrado el libro que me decían que tenía todavía en mi poder y que estaba en su sitio. Esperaba unas sinceras disculpas, una absoluta desolación y, por qué no, humillación y vergüenza. En realidad lo que obtuve fue una barrido del código de barras con los infrarrojos, un pitido y prácticamente inaudible “ya está”.

Segunda historia: Varias consultas matutinas de un libro con el que quería sorprender a la santa y en todas ellas disponible. Rápidamente, al mediodía, me dirijo a la biblioteca a tomarlo en préstamo, pero no lo encuentro. Maldiciendo mi suerte porque alguien lo haya cogido, me arrastro al ordenador para constatar tal infortunio. Pues no, se sigue encontrando disponible. ¿Dónde demonios está? Busco, rebusco, y busco de nuevo en la estantería y en las contiguas, sin éxito alguno. Apelo al comodín: el señor bibliotecario. Éste repite cada uno de mis pasos a pesar de que le insisto que no es así. Harto de perder mi tiempo, comienzo a buscar en otras zonas, con relación a la temática del libro. Y entonces lo hallo, unas cuantas estanterías más allá, exactamente cuando se pierde la voz del bibliotecario que vuelve a su sitio, cansado de revolver con la mirada. Cuando me presento ufano delante de él, con el libro bien visible en mis manos, a la espera de una alabanza o loa, resaltando mi habilidad y mi sagacidad, se muestra aliviado contestándome: “Menos mal. Si no tendríamos que darle de baja”. Desolador que por un error suyo metiendo un código distinto en la base de datos del que aparece en el lomo del libro, no esté disponible dicho libro para el disfrute de los usuarios. Lo más curioso, es que es este acontecimiento se repitió, aunque en este caso el libro se había ubicado en un lugar erróneo.

Tercera historia: Más que un hecho aislado es una práctica habitual. Cuando debes alquilar, debes presentar tu carnet, que no tiene más indicativo que tu nombre y un código de barras, asociado a un número que curiosamente es tu DNI, igualmente expresado en el carnet. Mi santa no suele llevarlo en la carterita habitual y cuando va, unas dos veces al año, y por ayudarme con libros vencidos, le indican que es al última vez, circunstancia que me hace pensar: ¿hay algún documento de mayor validez que el DNI, y en mayor medida, teniendo en cuenta que su ficha en la base de datos de la biblioteca parte del número de dicho documento, que incluye foto para reconocer al titular? Claramente la respuesta es no, por lo que sólo hay dos explicaciones: o son unos borregos que no saben discernir la lógica de la práctica, algo no peligroso dado que afortunadamente sólo se dedican a situar aleatoriamente libros en las estanterías y comentar la televisión a pleno grito (mientras te censuran que susurres al móvil), o simplemente son unos vagos, algo… evidente dado el estado de la biblioteca. A esto podemos añadir que la sección de infantiles sólo abre por la tarde.

La otra práctica, que igualmente confirma la hipótesis anterior, es que el horario de la biblioteca es de nueve de la mañana a nueve de la noche. No obstante, en la sección de préstamo, se indica que el horario finaliza un cuarto de hora antes. ¿Cuestión de disponer de tiempo para ordenar los libros entregados a última hora? No. Cuestión de salir en punto, dado que en más de una ocasión me he encontrado las estanterías móviles empleadas para acarrear los libros hasta su supuesto lugar.

Larga vida a los bibliotecarios. No es un deseo, es una realidad. Hasta que por fin las bibliotecas sean como los videoclub de cajero, y entonces… seguro que encuentran otro lugar donde lamentar su “miserable vida”.

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La última apuesta

O eso es lo que me digo siempre pero nada. He vuelto a caer. Por si no lo habéis leído en ese blog que el EGM siempre sitúa entre los primeros, Paint it blog, nuevo año, nueva apuesta. Tengo que leer 25 libros en un año, todos ellos de los que ocupan la estantería de casa. A cambio, mi santa tiene que ver 150 películas. Eso sí, a diferencial del pasado año, sin límite de puntuación u opinión alguna aunque se presupone la buena fe de evitar morralla y revisiones de películas (Alta fidelidad otra vez, no). En mi caso, los libros deben de tener un número superior a 100 páginas, si bien ha vacío legal en la validez de comics.

¿Qué nos hemos apostado? Lo del año pasado, el perdedor prepara un fin de semana completo fuera de casa al otro. A día de hoy, la santa lleva ya tres películas y yo veinte páginas de un libro de ochocientas. Acepto recomendaciones.

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28 días después

Después de tanto tiempo, hacer un post por cada mes, me parece una estupidez así que hago resumen del año y a la vez, de lo que he dejado pendiente.

Desde el pasado mes de marzo, última revisión que realicé, he visto películas de distinta valoración, siendo, de acuerdo a la nota final, las siguientes:

1: Idiocracy, Lucky you, Diamantes de sangre (3)

2: Transformers 2: La venganza de los caídos, The wicker man, Corazón de tinta, Resacón en Las Vegas, La proposición, Señales del futuro, ¿Hacemos una porno?, Noche en el museo 2, Los extraños, Transporter 2, Matador, Como la vida misma (12)

3: Harry Potter y el príncipe mestizo, Todos los hombres del rey, Nueve semanas y media, Algo pasa en Hollywood, Terminator 3: La rebelión de las máquinas, El intruso, X-Men orígenes: Lobezno, El efecto mariposa, Cita a ciegas, El espía (10)

4: Qué les pasa a los hombres, Cuestión de honor, Beyond the sea, La ganadora, Little voice, Memorias de Queens, El asesinato de Richard Nixon, La sirenita, Los aristogatos, Camino a casa, La educación de las hadas, Los rescatadores, Declaradme culpable, FC Barcelona confidencial, Dumbo, Entre mujeres, Los crímenes de Oxford,
Fast food nation, La caja Kovak, Platillos volantes (20)

5: By the people: The election of Barack Obama, Si la cosa funciona, La camarera, JCVD, La habitación de Fermat, Ice age 3: El origen de los dinosaurios, Sólo quiero caminar, Yo, Paris, je t’aime, Syriana, Maria Antonieta, El secreto de los hermanos Grimm, Sunshine, Sicko, La ciencia del sueño, El rey de la montaña, La guerra de Charlie Wilson, El maquinista (18)

6: Horton, El intercambio, Duplicity, Star Trek, Distrito 9, The Damned United, La bandas nos visita, Te quiero, tío, Definitivamente, quizás, Buda explotó de vergüenza, El viento que agita la cebada, La zona, El tren de las tres y diez, This is England, Blancanieves y los siete enanitos, Bolt, Ejecución inminente, Bajo las estrellas, Network, Sweeney Todd,
Pozos de ambición (21)

7: Los 400 golpes, Camino, Malditos bastardos, Elephant, No es país para viejos, 500 días juntos, Doce del patíbulo, Pagafantas, Days of being wild, Cabeza de perro, En la ciudad de Sylvia, El extraño viaje, La dama y el vagabundo, Once, C.R.A.Z.Y., Expiación, La noche de los girasoles, El abrazo partido, La vida de los otros, Los viajes de Sullivan (20)

8: Sed de mal, El puente sobre el río Kwai, Esta tierra es mía, El hombre que pudo reinar, Rashomon, Forajidos, Espartaco, 4 meses, 3 semanas y 2 días, Up, El laberinto del fauno, Cache, Volver, La clase (13)

9: Adiós muchachos, Persépolis (2)

10: La soledad (1)

El balance del año sería el siguiente:

161 películas vistas. Recomendables, siete o más de nota, cuarenta y seis películas, un 28,6% de las películas vistas. Un escalón por encima, aquellas estimables y dignas de ocupar un sitio en la memoria, son muchas menos las elegidas, únicamente diecinueve (11,8%) y la excelencia se puede enumerar con los dedos de una mano: Persepolis, Adiós muchachos y La soledad.

Ranking 2009
10º - Gran Torino (8)
9º - Cache (8)
8º - El hombre que pudo reinar (8)
7º - Esta tierra es mía (8)
6º - Sed de mal (8)
5º - 4 meses, 3 semanas y 2 días (8)
4º - La clase (8)
3º - Adiós muchachos (9)
2º - Persépolis (9)
1º - La soledad (10)

Ranking Histórico

10º - Sed de mal (8)
9º - Las tortugas también vuelan (8)
8º - Zodiac (8)
7º - 4 meses, 3 semanas y 2 días (8)
6º - Sympathy for Mr. Vengeance (8)
5º - La clase (8)
4º - La jauría humana (9)
3º - Adiós muchachos (9)
2º - Persépolis (9)
1º - La soledad (10)

No quiero dejar de hacer un pequeño destacado a ciertos premios.

Premio Stevie Wonder a Mejor no haberla visto: Idiocracy. Hacía tiempo que no veía soberana basura, y eso que Filmaffinity le da un cinco y mi “querido” jordi Cost decía de ella "Pocas comedias americanas recientes hurgan con tanta pertinencia en el estado (y el porvenir) de nuestra cultura globalizada."

Premio Robinho a la Mejor vendemotos: Pozos de ambición. La crítica se deshizo en elogios, nominaciones y premios, la taquilla respondió… y la película es hueca pero sobre todo, un cúmulo de fuegos de artificio, actuaciones estentóreas, situaciones y diálogos intragables…

Premio Soy Iker y me gustan pelis chorras, a la Película aprobada más avergonzante: Pagafantas. Será por lo que me identifico, será porque es en Euskadi, será porque es la ocasión que mejor he visto a Gorka Otxoa, sé que el siete es inmerecido y que tras una segunda visión le rebajaría un par de puntos, pero reí tanto la primera vez y Borja Cobeaga es sabia fresca en este mundillo en el que los sobrepasados Colomo y Oristrell sigue dominando el cotarro

Premio Bo Derek a la Película perfecta: La soledad. Magnífica, espléndida, cautivadora, original, pero sobre todo, real. Un Goya no, lo que merece es una calle, una avenida, un monumento, una ciudad con su nombre. Eso sí, mejor mandar a El orfanato… y castañazo que se dio

En el apartado de la lectura, el año se cierra con un total de 25 libros (diecisiete libros y ocho comics para los puristas)

Libros: Gomorra, La vuelta al mundo en ochenta días, La tregua, Los girasoles ciegos, El señor Malaussene (8), Mal de escuela (5), Notas de una vida (3), Los frutos de la pasión(6), Reflexiones contra la religión (6), Persepolis (9), Cineclub (4), La carretera (7), El factor humano (7), Shenzhen (7), Pyongyang (9), Crónicas Birmanas (9), Freakonomics (6), Sin City: El duro adiós (8), Como hablar de los libros que no se han leído (5), La paradoja del bronce (6), No es país para viejos (7), Los hundidos y los salvados (6), Pollo con ciruelas (7), Cómo no hacer nada (6), América (5). Diecisiete libros y ocho comics.

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